La pandemia según los centennials

ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ / LISANDRO CARRASCO

Todas las generaciones tienen un trauma colectivo que las identifica y marca: la Segunda Guerra Mundial lo fue para la Generación Silenciosa (nacidos entre 1928 y 1945), la Guerra Fría para los baby boomers (1946-1964) y la caída del Muro de Berlín para la Generación X (1965-1980). Por su parte, los millennials (1980-1998) de más edad han visto la caída de las Torres Gemelas cuando recién entraban en la adultez, y los más jóvenes han tenido que enfrentar la crisis financiera de 2008 cuando ingresaban al mundo laboral.

La pandemia del coronavirus será, sin dudas, el gran trauma de la Generación Z (1999-2010). Esta crisis les llega en un momento clave de sus vidas, cuando están moldeando sus ideas y creencias del mundo —los más mayores tienen, hoy, 21 años—. El confinamiento ha interrumpido por completo sus rutinas y la crisis económica que se viene ya está poniendo en jaque todos sus planes y sueños. ¿Cómo están transitando estos meses los centennials? ¿Qué consecuencias tendrá el confinamiento en su personalidad y carácter? ¿Cuáles son los comportamientos y hábitos más comunes de estos ‘cuarentennials’?

1. Alerta: estrés. Algunos estudios previos a la pandemia habían advertido del alto nivel de estrés de los millennials, tal es así que les habían llamado «la generación de la preocupación». Los centennials, en cambio, parecían mucho más relajados. Sin embargo, un informe reciente de la firma australiana Socialsuite reveló que la Generación Z es la más estresada con la pandemia, incluso más que los millennials y boomers. Este pico inusitado de estrés puede tener origen en la difícil adaptación a la teleducación y en la incertidumbre por el futuro. Si bien aún no tienen grandes responsabilidades económicas, son, según la consultora Harris Pol, los que tienen más posibilidades de ser despedidos o suspendidos.

2. Nuevos pesimistas. Una de las características comunes de millennials y centennials era su optimismo. Sin embargo, otro estudio, este de Kantar, reveló que casi el 80 % de los jóvenes entre 18 y 34 años se mostró pesimista sobre el futuro y la recuperación económica. Esta desesperanza tiene una explicación: más de la mitad de los millennials (52%) y el 49% de los centennials dicen que ya han sentido el impacto de la crisis en los ingresos de su hogar.

3. El fin de la Me Me Me Generation. Los jóvenes no son perfiles de riesgo, pero sí agentes de contagio. Este mensaje lo han interiorizado y durante estas semanas han desarrollado un gran sentido de la responsabilidad. De hecho, según un relevamiento de VICE, casi el 90% de los centennials y millennials dijo estar «haciendo todo lo posible para limitar la propagación del coronavirus». La empatía, que implica el reconocimiento de un otro y la capacidad de compartir sentimientos, fue la segunda emoción más escogida, solo superada por «incertidumbre». Estos cuarentennials han demostrado sensibilidad a través manifestaciones simbólicas de apoyo a los trabajadores esenciales, mensajes en redes sociales y participando en iniciativas solidarias, como Convidarte, un proyecto argentino que tiene por objetivo hacer llegar un plato de comida a quienes más lo necesitan durante esta crisis. Atrás quedó el estereotipo de la generación egoísta, superficial y apática.

4. Cambio de hábitos. El confinamiento y el aislamiento social han generado una gran frustración en millennials y zetas. Un día, su vida entró en pausa y, desde entonces, sueñan con recuperar sus actividades sociales. Sin embargo, sí que son conscientes que la «nueva normalidad» será más nueva que normal, y que muchas de estas actividades, como conciertos y eventos deportivos, tendrán que esperar. Mientras tanto, en casa, crearon otras rutinas: la mitad de los menores de 35 años está haciendo más ejercicio y está durmiendo más, un 23 % consume menos alcohol y un 22 % está practicando meditación.

5. ¿Adiós a las tiendas? Durante el confinamiento, el comercio electrónico experimentó un boom sin precedentes. En España, por ejemplo, ha crecido a pasos gigantes, en torno a un 50%, e incluso hay rubros que han duplicado sus ventas online; en México se estima que la pandemia ha adelantado hasta dos años los planes de las empresas de comercio electrónico. Los millennials y centennials, que ya estaban más o menos habituados a comprar por Internet, son más propensos a convertir la excepcionalidad en costumbre. Por otro lado, casi como un efecto colateral de la cuarentena, los más jóvenes han aprendido a stockearse y a dejar atrás las compras diarias y pequeñas.

6. Infodémicos. De acuerdo con datos de Global Web Index, los millennials son los que más están buscando información sobre la COVID-19 en Internet y los que más dicen haber incrementado su consumo de periódicos y prensa online. Pero no se fían de cualquier fuente, prefieren la información oficial —ya sean Gobiernos u organizaciones multilaterales, como la OMS— y confían más en los científicos y expertos médicos.

7. Separados, pero más juntos que nunca. Durante la cuarentena, muchos han advertido sobre el (ab)uso de las pantallas. Según la citada encuesta de VICE, un 47 % de los menores de 35 años aumentaron el uso de redes sociales (y eso que ya era de tres horas diarias). Ante la cancelación de las clases y la prohibición de las reuniones, las redes sociales (y también los juegos) se convirtieron en los únicos espacios de socialización. El comportamiento de los usuarios en las aplicaciones de citas también sufrió varios cambios durante la cuarentena: se alargaron las conversaciones y se aceleró el tránsito a la videollamada.

8. La fuerza del humor. A lo largo del confinamiento, el consumo de humor audiovisual fue una constante. Primero fueron los vídeos del funeral ghanés, después los memes de los perros. El 72% de los zetas y el 62% de los millennials dijeron que este tipo de contenidos los hacen sentir «capaces de superar esto». El humor como ejercicio terapéutico.

Los centennials están transitando el gran trauma de su generación. No estaban preparados para esta crisis imprevisible, inimaginable e incierta —en realidad, nadie lo estaba—, pero parecen tener herramientas suficientes para hacer frente a lo que viene. La pandemia aceleró la digitalización y los centennials, que son los verdaderos nativos digitales, se están adaptando a la nueva realidad casi de manera natural. De hecho, no hay generación viva con mayor capacidad de adaptación y flexibilidad para incorporar nuevos comportamientos. Pronto conoceremos los efectos psicológicos y psicosociales de estas semanas de aislamiento, si el estrés episódico y el pesimismo alteran su personalidad y carácter, pero hay señales para confiar en la resiliencia de los cuarentennials.

 

Enlaces asociados:
Estudios:
– Millennials en la República Dominicana (2020), en colaboración con el Observatorio de Políticas Sociales y Desarrollo (PRÓXIMAMENTE)
Millennials en Uruguay. Valores, actitudes y comportamientos (2018)
Millennials en Latinoamérica, una perspectiva desde Ecuador (2016)

 

 

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