La era del desorden

El reciente estudio de rentabilidad de activos a largo plazo del 2020 del Deutsche Bank (más de 100.000 empleados en 70 países) pronostica que este año podría marcar el fin de la segunda era de la globalización (1980-2020) para adentrarse en la «Era del Desorden». Este nuevo súper ciclo se identificará por la reversión de la globalización y en las luchas de clases y, especialmente, intergeneracionales. La publicación anual, insignia del banco alemán, sostiene que 2020 marca el comienzo de un nuevo «súper ciclo estructural» que «da forma a todo, desde las economías hasta los precios de los activos, la política y nuestra forma de vida en general».

El informe ha coincidido con otras sorprendentes declaraciones de nada menos que el mismísimo Klaus Schwab, chairman del World Economic Forum, que, en su artículo Capitalismo post-COVID, afirmaba que «será necesario reevaluar otras consignas de nuestro sistema económico global con una mente abierta. Una de las principales es la ideología neoliberal. El fundamentalismo de libre mercado ha erosionado los derechos de los trabajadores y la seguridad económica, ha desatado una carrera desregulatoria hacia el fondo y una ruinosa competencia impositiva, y ha permitido el surgimiento de nuevos monopolios globales gigantescos». Schwab concluye que la única respuesta aceptable para una crisis semejante es intentar aplicar un «Gran Reinicio» de nuestras economías, políticas y sociedades.

El desorden reduce a la política democrática a un lugar secundario y subsidiario.  Así, en el desorden, la política sería paliativa y no reguladora, orientadora del interés general y el bien común. En el trastorno, la vida sería una suerte de lucha por la supervivencia entre ganadores y perdedores con nuevas brechas y grietas entre regiones, países, generaciones, géneros, sectores económicos y profesiones. Una guerra de todos contra todos, con un planeta herido, donde cada vez sobra más gente y cada vez es más dura y cruenta la supervivencia. Una lucha que agudizaría las divisiones sociales y las tentaciones egoístas y autónomas de las élites ganadoras. 

Aunque no es la primera vez que los augurios apocalípticos sobre el futuro no han acertado —ni de remotamente— con lo que ha sucedido finalmente, lo cierto es que las señales, y sus interpretaciones, de tantos y diversos actores nos hacen pensar que estamos caminando sobre una fina capa de hielo a punto de resquebrajarse. El gran reinicio, del que hablaba Schwab, y que será el eje del próximo encuentro de Davos 2021, no será posible con todos corriendo —algunos huyendo y escapando del desastre, otros acelerando hacia el precipicio—, si no podemos parar esta aceleración vital en la que estamos inmersos.

La política democrática se enfrenta a sus horas decisivas. Es imprescindible una alianza por el interés general que incorpore el papel de los líderes de las corporaciones conscientes y responsables. La confianza en las empresas crece. En la política, baja. La nueva encuesta The Listening Project, realizada a 30.000 personas en 27 países, del Milken Institute y The Harris Poll, confirma que para 2 de cada 3 personas en el mundo «las empresas han sido más confiables que el Gobierno para mantener mi país en funcionamiento durante la COVID-19».

La política no tiene suficiente poder —ni real, ni efectivo— para garantizar el orden (seguridades compartidas) en esta era del desorden. Abandonar la arrogancia regulatoria y la autosuficiencia de los Gobiernos y establecer nuevos marcos de corresponsabilidad será imprescindible. La política va tarde, es lenta e insuficiente. El desorden es el fin de la cultura democrática. El gran reinicio debería ser compartido o será un cortocircuito, con el sistema operativo bloqueado y colgado. No hay tiempo que perder.

Publicado en: La Vanguardia (15.10.2020). RESET (9)

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Comentarios sobre: La era del desorden

  1. El artículo me parece de una calidad brutal!! Metáforas de una fuerza increíble:….
    Todos corriendo, huyendo, hacia el precipicio.
    Una fina capa de hielo a punto de resquebrajarse.
    El desorden como fin de la cultura democrática….
    Y un solo dato, pero mastodóntico, 2 de cada 3 personas piensan que las empresas han sido más importantes que su gobierno en la lucha por la COViD….
    El mestizaje de liderazgo político y corporativo debe construir el nuevo camino….

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