Consejos misóginos y analógicos

Publicado en: Cinco Días (26.02.2010) (versión pdf)

Hace unas semanas, el Foro Europeo de Mujeres Beijing+15 denunciaba la escasa presencia femenina en los principales órganos de decisión económica. En España, la insuficiente representación femenina se convierte en ausencia clamorosa, como han revelado los datos del V Informe sobre Juntas Generales de Accionistas en el que se afirma que el 25% de las empresas que cotizan en el Ibex 35 no cuenta con ninguna mujer en sus consejos de administración. Muy lejos todavía del objetivo de la paridad proyectado por la actual normativa española para el 2015.

Sólo los misóginos pueden defender que la composición exclusiva o preferentemente masculina garantiza sin problemas la rentabilidad y la eficacia de nuestras compañías. La misoginia, confortablemente instalada en una persistente cultura machista de nuestra sociedad, se ha convertido en una lacra social y un factor de riesgo empresarial. La misma Comisión Nacional del Mercado de Valores dice, textualmente, “que lograr una adecuada diversidad de género en los consejos de administración no constituye sólo un desafío en el plano de la ética, la política y la responsabilidad social corporativa sino que es también un objetivo de eficiencia que las sociedades cotizadas deben plantearse”.

Si la ausencia de las mujeres en los órganos de dirección es un factor de riesgo para la competitividad, la desconexión digital de nuestras élites empresariales es otro factor que lastra la calidad directiva y estratégica de algunas de nuestras principales compañías. El estudio de Adesis Netlife sobre “Las empresas del Ibex 35 en los medios sociales online”, presentado el pasado mes de diciembre, revelaba que las grandes corporaciones suspenden en el uso de redes sociales e Internet. La mayoría de ellas carecen de perfil en Facebook o Twitter, descuidan la identidad digital de su primer ejecutivo y pocas tienen un blog corporativo o de producto. Pero lo importante no es lo que no tienen sino lo que no comprenden.

La calidad competitiva de nuestras principales compañías se va a medir, en términos de rentabilidad económica y social, por su capacidad de identificación y comprensión en el entorno en el que prestan sus servicios. Para competir en el mercado hay que ser respetado y valorado. La combinación letal de una fuerte cultura misógina y analógica en nuestros consejos es ya uno de los factores de riesgo empresarial. Élites desconectadas socialmente y empobrecidas en su capital humano no podrán garantizar ni eficacia ni rentabilidad sostenible en un mundo plural, digital y global.

Nos enfrentamos a un desafío urgente agudizado por la crisis. Es inaplazable la transformación digital corporativa y es inexcusable la incorporación del talento plural que representan las mujeres en nuestras compañías, si queremos que sean rentables y eficientes. No es pose ni gesto, es imperiosa necesidad. 

Enlaces de interés:
La presencia de más mujeres en puestos superiores es clave para el crecimiento económico, según un informe de la UE
Fuente: Europa Press Releases (25.03.2010) (Descargar versión pdf del Informe en inglés)

El número de mujeres consejeras se duplica en los últimos dos años (Noticias IESE, 16.12.2010)
Las mejores ejecutivas del mundo (Amparo Polo. Expansión, 17.11.2010)
The top 50 women in world business (Financial Times, 16.11.2010)

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Comentarios sobre: Consejos misóginos y analógicos

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  2. Hola Antoni:

    Felicidades por el artículo. Me ha resultado muy interesante. Tanto que me he animado a hacer algunos comentarios.

    El primero se basa en un hecho objetivo: Los países más desarrollados del mundo son aquéllos que han ido ofreciendo paulatinamente unas mayores oportunidades a hombres y mujeres por igual, mientras que los países menos desarrollados son aquellos que siguen frenando el desarrollo. En realidad, aunque no quieran aceptarlo, lo que hacen es reducir a la mitad el potencial del país, sometiendo a la mitad de la población a la incultura, el analfabetismo o la sumisión.

    El otro comentario se basa en mi experiencia personal. Llevo diez años dedicándome al Debate de Competición, y, desde este curso, a la docencia de artes retóricas y comunicativas en varias universidades. La inmensa mayoría de los debatientes que he conocido eran chicos. La inmensa mayoría de mis alumnos son también chicos. La inmensa mayoría de premios los ganaban chicos y, créeme, no había misoginia en ello sino amplio merecimiento. La pregunta es… ¿por qué?

    Nunca he sido capaz de comprender por qué estas actividades despertaban mucho más interés entre los jóvenes que entre las jóvenes. Ni siquiera en la Simulación del Parlamento Andaluz (SIPA), que este marzo celebrará su quinta edición, hemos conseguido jamás la paridad pese a ser uno de nuestros objetivos.

    No sé si se trata de cuestiones sociológicas, educativas o culturales. Por supuesto que había chicas interesadas. Y con gran motivación y potencial… Pero eran pocas. Muy pocas. Rara vez llegaban al 30% de los participantes totales… Y no lo entiendo, pues en estas actividades es donde empiezan a verse los líderes o, al menos, a quienes aspiran a serlo algún día.

    ¿Existe un problema de raíz? ¿Influye este hecho en el desarrollo de la carrera profesional futura? ¿Es sencillamente una anécdota? No lo sé, pero quizás te sirva, igual que a mí, como motivo de reflexión.

    Un fuerte abrazo.

    Paco V.

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  9. Francisco,
    Mientras llega el cambio profundo de un modelo androcéntrico al nuevo… habrá que pelear por la igualdad plena, facilitarla, reivindicarla, exigirla… O no hay opciones.

    Y un par de referencias que me ha enviado Laura Nuño. Imprescindibles:
    “Según Laura Tyson, codirectora del informe Foro Económico Mundial, “Existe una fuerte correlación entre la competitividad y los resultados de la disparidad entre géneros. Si bien esto no implica causalidad, los posibles pilares teóricos de este vínculo son claros: los países que no capitalizan total y efectivamente una de las mitades de sus recursos humanos corren el riesgo de deteriorar su potencial competitivo”.

    Y Nicholas Kristof, columnista del New York Times, se sumaba a lo concluido por el Foro Económico Mundial con la siguiente apreciación “A Lehman Brothers [una de las entidades más afectadas por la crisis financiera] quizás le habría ido mejor como Lehman Brothers … and Sisters” (Fuente: El País, 25/03/2009).”

  10. No estoy de acuerdo con lo expresado en este artículo. No se explica por qué razón la paridad habría de aumentar la eficiencia. No se da ningún mecanismo, ninguna justificación. Lo único que se aporta es una correlación (mayor paridad-mayor eficiencia) que, muy probablemente, deba tomarse al revés: son los países más eficientes, competitivos y avanzados los que tienen economías que permiten el acceso a las mujeres a los puestos directivos. Mi punto es que la competitividad y el desarrollo favorecen la paridad, no al revés.

  11. Gracias Antoni,
    Realmente hay mucha estulticia en algunas corporaciones y grandes empresas en nuestro pais y a muchas mujeres nos reconforta que personas como tu lo detecten y reclamen mayor representación femenina en decisiones; a nadie se le escapa que dichas decisiones afectan a toda la población y no sólo a los hombres, ¿porqué habrían de decidir ellos siempre, y solo ellos?

    Mentalidad tercermundista donde la haya, el sostener la ausencia de mujeres en lugares y posiciones que nos afectan a todas/os. La generación de valor requiere de tanto talento como tengamos a nuestro alcance, venga de donde venga, mujeres-hombres, ancianos-jóvenes, ancianas-jóvenes, combinar la ilusión con la experiencia, combinar la visión femenina con la masculina, promover la máxima diversidad en todos los campos, es lo que más nos va a facilitar esa creación de valor, de lo contrario salir de la crisis es impensable.

    Bravo por algunos comentarios también, ¿qué “sabias afirmaciones” de los “expertos” en economía hubiéramos tenido que leer, si en lugar de Lehman Brothers hubieran hecho fiasco unas Lehman Sisters…? A poco que se piense en ello, la misoginia está servida…

    Bien, así que sigamos, trabajemos para que el talento aflore. Y no única y precisamente aquel que se mide sólo por criterios masculinos de lo que es talento!!!

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