La moda política de 2019

1. Pañuelo verde y venda negra en los ojos de «Un violador en mi camino»
2. El fachaleco de la derecha española
3. Las chancletas con los tuits de Trump
4. La mujer vestida de blanco, símbolo de la revuelta de Sudán
5. El joker, símbolo de las protestas contra las desigualdades sociales
6. El jersei Revolt de Pablo Iglesias
7. Los uniformes de Matteo Salvini
8. Los rizos de Michelle Obama

1. Pañuelo verde y venda negra en los ojos de «Un violador en mi camino»

Miles de mujeres con los ojos vendados con una tela negra, un pañuelo verde (asociado a la lucha por la despenalización del aborto), bailando y cantando la canción «Un violador en mi camino» han visibilizado sus protestas contra las diferentes formas de violencia de género en ciudades de todo el mundo.

La performance la lanzó en noviembre el colectivo artístico reivindicativo LasTesis en el contexto de la protestas chilenas. Se trata de una acción de reivindicación de los derechos de las mujeres y de denuncia de los que, con su inacción ante determinados delitos,  se convierten en cómplices señalándolos con la frase «El violador eres tú».  Desde Valparaíso a Nueva York, de Beirut a México, Nueva Delhi e incluso el Parlamento turco se ha extendiendo un sentimiento compartido de sororidad y humanidad que  ha convertido el haka en himno feminista mundial.

2. El fachaleco de la derecha española

El uso de la moda como herramienta de comunicación política es un espejo donde podemos ver reflejadas algunas de las estrategias de cada época. Veíamos en 2010, una tendencia a desdibujar las fronteras ideológicas que tuvo también su eco en la indumentaria. Así, por ejemplo, los jóvenes políticos conservadores rompían con sus atuendos ‘hippie-chic’ los clásicos esquemas izquierda-derecha, en un interés por acercarse al centro y parecer más moderados.

En 2019, en cambio, la moda ha sido una herramienta más en la fuerte lucha por el espacio conservador. Los políticos de Vox han sido de los más prolíficos en el uso de la indumentaria para construir su relato con el uso de la chaqueta Teba o incluso las zapatos con la bandera española. Pero una prenda en concreto se ha convertido en la protagonista: el chaleco acolchado relleno de plumas. Aunque ya la utilizó Juanma Moreno en  su campaña de 2018, durante este año su uso frecuente por parte de dirigentes conservadores del PP, Vox o Ciudadanos, la han convertido en símbolo de la derecha, como hace años lo pudo ser la chaqueta de pana para la izquierda, lo que ha llevado a que se la bautice como ‘fachaleco’.

3. Las chancletas con los tuits de Trump

El presidente Trump ha convertido Twitter en una herramienta política estratégica. Los continuos tuits de ataque a sus críticos, de autoafirmación, en ocasiones extravagantes y muchas veces contradictorios, se han hecho cotidianos. Tal es así que el joven publicitario Sam Morrison decidió hacerlos protagonistas del diseño de las President Flip Flops.

Morrison, convencido de que no hay peor crítica que la que se puede hacer uno mismo, estampó parejas de declaraciones contradictorias del mandatario en unas clásicas chancletas de playa y las vendió en su web por 27,99 dólares. Para su colección, creó tres modelos con tres pares de tuits: uno sobre la fiabilidad de las fuentes anónimas, otro con contradicciones sobre Siria y el tercero con opiniones diferentes sobre la validez de un colegio electoral. La idea causó furor y en pocas semanas se agotaron las existencias. Aunque ya no se venden más chancletas, sí se sigue actualizando la cuenta @prezflipflops, haciéndose eco de los tuits contradictorios de Trump.

4. La mujer vestida de blanco, símbolo de la revuelta de Sudán

En abril, la imagen de una mujer ataviada con una túnica zaub o zobe blanco, subida en un coche, se convirtió en símbolo de las protestas que reclamaban el fin de la dictadura del presidente Omar al Bashi, en Sudán. Aunque no se ha podido confirmar, algunos usuarios señalaban a la mujer como Ala’a Salah, y explicaban que cantaba la canción ‘Thawra’ que significa ‘Revolución’. Su icónica imagen, símbolo renovado de libertad,  fue difundida por la sudanesa Lana H. Haroun y rápidamente se viralizó, alcanzando en pocas horas los 50.000 ‘Me gusta’.

La elección del atuendo no es casual y parece cargada de simbolismo. Los pendientes dorados que lucía son accesorios tradicionales de boda que simbolizan la feminidad. El zaub es una prenda tradicional que conecta con las madres y abuelas que solían usarla durante las protestas contra regímenes dictatoriales anteriores. El blanco es el color adoptado por las estudiantes que empezaron a protestar en marzo llevando zobes con ese color, en referencia a las antiguas reinas nubias. Todos ellos, símbolos que conectan con el empoderamiento femenino para liderar las protestas y difundir su causa por todo el planeta.

5. El joker, símbolo de las protestas contra las desigualdades sociales

En los últimos meses, hemos presenciado como miles de ciudadanos han tomado las calles para protestar por los problemas que aquejan a sus países. En Chile, Ecuador, Hong Kong o el Líbano, los manifestantes tenían un discurso de fondo común, la denuncia de un sistema que entienden les excluye y no brinda igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos. Junto a pancartas y otros símbolos reivindicativos, un elemento se ha convertido en una insignia común para  muchos de los participantes: el joker. El disfraz, las caretas o el maquillaje de la cínica sonrisa del célebre personaje de Batman se ha convirtiendo en icono de las reivindicaciones.

La reciente película de Todd Phillip no solo ha obtenido un gran éxito de crítica y taquilla sino que su mensaje, crítico contra las élites liberales que han abandonado a los trabajadores y a las minorías a su suerte, ha resonado también en las calles. No es la primera vez que la ficción sirve de inspiración simbólica a las protestas, otros casos anteriores son la máscara V de Vendetta de Guy Fawkes o, más reciente, el uso de las máscaras de Dalí, de la serie española La Casa de Papel.

6. El jersei Revolt de Pablo Iglesias

Durante el debate electoral de Atresmedia para las elecciones generales en el mes de abril, el estilismo de Pablo Iglesias se convirtió en un protagonista inesperado. Frente a la uniformidad de los impecables trajes oscuros del resto de candidatos, el líder de Unidas podemos optó por un jersey oscuro sobre una camisa blanca que acaparó el interés de la audiencia. Se trataba de una prenda de la marca 198 Revolt Clothing, una firma que se presenta con un alegato republicano y cuyo logotipo representa al dios romano Apolo, al que describen como “símbolo de la victoria civil”. De hecho, esta marca activista se dio a conocer por su versión de la camiseta de la selección española inspirada en la bandera de la República.

El uso del jersey fue uno de los elementos más comentados en la red esa noche y la web de la marca se colapsó durante varias horas ante la cantidad de gente que trataba de acceder y ver sus productos. No cabe duda de que, en la sociedad digital, donde los debates electorales ya no solo se ganan o se pierden en la pantalla del televisor sino también en la de los móviles, otros elementos como el atrezzo, el minuto de oro o el vestuario pueden tener tanto o más protagonismo que la propia dialéctica política.

7. Los uniformes de Matteo Salvini

Matteo Salvini ha sido uno de los grandes rostros de la moda política europea en 2019. Durante todo el año, los italianos se han acostumbrado a ver al que era hasta septiembre su ministro de Interior ataviado con los uniformes oficiales de policía, de bombero o de guardia alpina que escogía para lucir en sus mediáticas puestas en escena.

Lo que, según el líder de la Lega, era una forma de gratitud al trabajo diario de las fuerzas del orden le generó algunas críticas por parte, por ejemplo, del sindicato de bomberos, que denunció por vía administrativa el uso reiterado de sus emblemas, por lo que entendían que era una instrumentalización política por parte del mandatario. Entre el populismo y la estrategia de marketing, el polémico político suele utilizar el atuendo con un claro objetivo: es conocedor del poder de las percepciones e intenta reforzar, a través del vestuario, un imaginario de líder fuerte y heroico, intentando generar una identidad de salvador y protector de la patria.

8. Los rizos de Michelle Obama

Una vez superada su etapa de primera dama y con la libertad que le ofrece no estar sometida al escrutinio de un cargo público, el estilismo de Michelle Obama se ha relajado. Durante el pasado año, la hemos visto utilizando atuendos más atrevidos y hasta con un cambio de imagen que le ha llevado a optar por lucir su cabello al natural, sin ningún tipo de alisado ni tratamiento para esconder su pelo afro.

Su melena rizada se ha convertido en una nueva bandera de liberación y de empoderamiento femenino. En su apariciones públicas, la ex primera dama  ha aprovechado para reivindicar la esclavitud que afecta a muchas mujeres profesionales negras que someten a intensos cuidados y tratamientos el pelo muy rizado para seguir unos cánones de belleza que las excluyen. En su autobiografía, además, realiza una intensa crítica al doble estándar al que las mujeres son sometidas, como su estilismo que es siempre  juzgado y criticado y, en muchos casos como el suyo, tenido mucho más en cuenta que sus propios discursos.

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