Iowa 2020: 10 reflexiones rápidas sobre el caucus que no termina

XAVIER PEYTIBI

Este artículo forma parte de la serie de contenidos del espacio ELECCIONES USA 2020, donde irán escribiendo distintas firmas invitadas.

Para derrotar a Trump se necesita mucho más que tener muchas razones o tener muchas ganas de hacerlo. Para derrotar a Trump se necesita entender también lo que pasó en 2016, lo que ha pasado en estos tres años y comprender que, ahora, es incluso más fuerte que entonces. Para derrotar a Trump se necesita una figura fuerte y de consenso que pueda enfrentarse a él. El primer paso para esa lucha iba a ser el pasado lunes, un par de horas después de las siete de la tarde, cuando ya se sabrían los resultados de las primeras primarias (en este caso, caucus) del Partido Demócrata.

Después del fiasco que supone que ni siquiera hoy, miércoles, tengamos los resultados definitivos (a esta hora, hay un 71% escrutado), algunas conclusiones rápidas:

  1. El caos no ayuda, en nada, a la búsqueda de una figura que pueda hacer sombra a Trump. Que además el error sea en Iowa, el primer estado que decide —por muy poco que decida— y con una grandísima visibilidad, hace que el ridículo demócrata sea aún mayor. 
  2. Tampoco ayuda la falta de una respuesta común ante la debacle de la app demócrata. Con Buttigieg y Sanders proclamándose ganadores, sin esperar al recuento oficial, y Biden insinuando que los resultados podrían no ser confiables, aumenta la imagen de brecha dentro del partido y de falta de confianza ante la ciudadanía.  
  3. Con el lamentable 71% de resultado escrutado, gana Buttigieg, con un 26,8% (lo que le permitiría tener 10 delegados), seguido muy de cerca por Sanders con un 25,2% (10 delegados). Warren tiene un 18,4% (4 delegados) y Biden un 15,4% (0 delegados).
  4. Las encuestas no han fallado demasiado en los resultados de Buttigieg y de Sanders. Pese a que han sido muy cambiantes, ambos contendientes ya tenían muchas posibilidades de estar en una horquilla de 21 al 24%.
  5. En cambio, el gran derrotado —además de todo el Partido Demócrata, por el tema del recuento— es Joe Biden. En encuestas estaba arriba, o no tan abajo como estos resultados muestran. Que el gran favorito quede cuarto en Iowa, sabiendo de su importancia, es un golpe más moral que electoral, pero es un golpe. Se pueden buscar excusas, como que los votantes de Iowa suelen ser blancos, y a Biden le apoyan mucho más las minorías, especialmente afroamericanos. Pero es solo una excusa. El golpe se ha escuchado fuerte, por mucho que siga siendo el gran favorito en el resto de estados. Que además el recuento dure tantas y tantas horas no hace sino recordar todo el tiempo que sigue siendo cuarto.
  6. La tipología de campaña que hay que realizar en Iowa, por el modo en que votan —en caucuses—, hace necesaria una presencia constante en el territorio. En este sentido, Buttigieg ha estado en ese estado 67 días completos, por 62 de Sanders, 59 de Biden y 58 de Warren. El retail politics funciona bien y todas las candidaturas lo saben. Lograr aliados entre los (pocos) votantes es básico para triunfar. De ahí, la búsqueda de relaciones constantes, de acudir a cuantos más eventos mejor, de obtener visibilidad en medios locales, de recorrer territorio y aprovechar cada día de visita para disponer del máximo de horas para hacer campaña y para conocer gente, así como para formar a activistas que puedan defender a cada candidatura en los caucus locales. Porque no todo es ir al territorio. De hecho, Delaney estuvo 102 días, Klobuchar 70 y Yang 68. Se trata de lanzar el mensaje correcto, de ir a los sitios correctos y de movilizar a los activistas correctos.
  7. También hay que pensar dónde ir y dónde no. Por ejemplo, la gran mayoría de candidatos iba a las grandes ciudades, como Des Moines o Cedar Rapids. Allí ha ganado Sanders (según las encuestas actuales). Pero Buttigieg ha ganado en las áreas más pequeñas y rurales, que también le dan los mismos representantes. Hay que entender cómo se vota y dónde se pueden conseguir resultados, e invertir ahí, en tiempo y en dinero, en recursos y en personal. 
  8. En nada llega New Hampshire y los candidatos ya están allí desde el lunes por la noche. Buttigieg lo apostó todo a los primeros estados; si le sale bien, obteniendo el foco de atención —como le ocurrió a Obama en 2008 o a Trump en 2016— puede ser un potencial candidato final. Biden tiene más posibilidades en el resto de territorios, más heterodoxos poblacionalmente, pero un cúmulo de malos resultados al principio pueden lastrar, y mucho, su carrera presidencial. Para Sanders, empezar fuerte es un empujón a sus posibilidades, aún más porque él ya es muy conocido, mucho más que Buttigieg. Para Warren, siempre hay la necesidad de lograr más y más, al menos mantenerse arriba y esperar su oportunidad, si es que esta aparece.
  9. Iowa, como en cada elección, marca también algunas despedidas. Yang o Klobuchar no han despegado, pese a su fuerte presencia. Otros ni siquiera han sido nombrados. 
  10. La victoria de este caucus, en cualquier caso, tiene dos nombres. En primer lugar Bloomberg, cuya estrategia era no hacer campaña en los primeros cuatro estados e ir a intentar lograr buenos resultados a partir de ahí. El fiasco organizativo de Iowa le hace ganar tiempo. El segundo ganador, sí o sí, es Donald Trump. No solo porque ganó su caucus republicano con el 97% de los votos, sino porque una derrota demócrata (y esta lo ha sido) significa, por ende, una victoria suya. La prueba, su tuit: “Big WIN for us in Iowa tonight. Thank you!”.

Seguimos en el 71%. Para Buttigieg y Sanders es mucho tiempo de espera. Para Biden es una eternidad. Trump no tiene ninguna prisa.

(Más recursos e información en ELECCIONES USA 2020)

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