El mensaje del voto nulo (y blanco)

Escondida entre las grandes cifras de los resultados de las elecciones al Parlament de Catalunya del pasado domingo se encuentra la sorprendente cifra de 40.966 votos nulos, que representan un 0,6% de los votos emitidos. Podemos pensar que es una minucia y que no vale la pena intentar desentrañar su significado. Sin embargo, si la comparamos con el número de votos nulos de las elecciones del 2017 (16.092) observamos que se ha multiplicado por 2,5, pasando del 0,3% al 0,6% de los votos. La misma tendencia observamos en el voto en blanco, que pasó de 19.431 a 23.962, y, como ya es sabido, con la participación, la más baja desde la vuelta de la democracia.

En estas elecciones, una parte del aumento de este voto nulo puede tener origen técnico en una interpretación de última hora de la Junta Electoral Central a las papeletas en blanco enviadas por la Generalitat. Sin embargo, con su agudeza habitual, el politólogo Oriol Bartomeus lo interpreta como un indicador del malestar del electorado.

Pero ¿malestar de qué, con quién, por qué? No tenemos datos certeros, solo podemos hacer especulaciones y elucubraciones. Por ejemplo, no hay rastro interpretativo de los mensajes de esos votos nulos. No podemos acceder a ellos. Aunque el estudio minucioso de los exabruptos e insultos, así como de los mensajes y desahogos expresados, junto con el análisis formal de cómo se formatean esos votos nulos nos darían mucha información semilla de algo latente, que puede germinar.

Hay que tener mucha determinación para aguantar varios minutos largos de colas, desafiar al frío y la humedad del pasado domingo y depositar un voto que nadie va a valorar, ni a reivindicar. Y que solo “alcanza” a las personas de las mesas electorales que, aunque por un día, son autoridad electoral, son —finalmente— ciudadanía elegida aleatoriamente y sin más responsabilidades políticas o institucionales. ¿Qué nos quieren decir los votos nulos existiendo otras opciones de supuesta protesta o desafección como el voto en blanco, la abstención o el voto a formaciones muy alternativas?

A la hora de encontrar explicaciones a este fenómeno parece razonable considerar en primer lugar el contexto de emergencia epidémica y los posibles mensajes asociados a diferentes diferentes estados de ánimo y realidades. Sin embargo, estas explicaciones no pueden esconder la incidencia en el estado de ánimo colectivo de la fatiga acumulada por un proceso político agotador. Un estado de ánimo que ha podido encontrar en el voto nulo un desahogo de múltiples matices que van desde el epidérmico hartazgo o la ira, pasando por la desesperación o la frustración profundas.

El voto nulo (y en parte el blanco) es un grito que nadie escucha. Un SOS democrático de personas que expresan, quizás, la punta de un iceberg que un iceberg que debemos entender y atender. El voto nulo es tan ignorado e inextricable que no cuenta ni como voto válido. Pero solo los cínicos o los necios ignorarían lo que significa, apunta o sugiere.

Publicado en: La Vanguardia (18.02.2021)

Enlaces de interés:
Resultados de las Elecciones al Parlament de Catalunya 2021
La demografía del 14F: así vota cada grupo social en las elecciones catalanas (Raúl Sánchez, Victòria Oliveres, Ana Ordaz. eldiario.es, 14.02.2021)
10 claves para entender el resultado de las elecciones en Catalunya (Neus Tomàs. eldiario.es, 14.02.2021)
El mensaje del silencio (Carles Castro. La Vanguardia, 16.02.2021)
El voto nulo en las elecciones del 14-F se duplica pese a caer la participación (El Periódico, 14.02.2021)
Voto nulo y voto en blanco: en qué se diferencia y a quién benefician (La Información, 14.02.2021)

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