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Camiseta con mensaje

Adelante Andalucía y su candidato, José Ignacio García, dieron la sorpresa en las elecciones andaluzas con una cam­paña electoral fresca, que los posicionó como una izquierda irreverente, que no le debe nada al sistema y que dice representar el verdadero cambio. Su esfuerzo quedó retribuido en las urnas: pasaron de dos a ocho escaños y duplicaron sus votos.

Dentro de su estrategia electoral, destacó un detalle muy llamativo: las camisetas de su candidato, convertidas en un importante medio para transmitir mensajes de campaña, los valores del partido y de su líder. En el segundo debate electoral, en su camiseta aparecía Federico García Lorca, una de las figuras más veneradas por el progresismo andaluz (y que vuelve a estar en el foco de interés cultural tanto en cine, como en teatro). En toda la campaña las utilizó para mostrar sus raíces andalucistas. En un acto se le vio con el lema «Tierra y libertad», popularizado por Blas Infante; en otro, mostró la imagen de La Paquera de Jérez y también utilizó como base la conocida marca The North Face para cambiarla por The South Face.

El uso de camisetas con mensajes se inició incluso antes de la campaña. En algunas sesiones del Parlamento andaluz, García ya había utilizado su potencial para captar la atención. Por ejemplo, en uno de los plenos mostró el rostro de Blas Infante y el lema: «Viva Andalucía libre». En otro, jugó con el lema de «Love music, hate fascism» y lo cambió por «Love Carnaval, Hate Fascism».

La comunicación a través de las camisetas acompañó a García hasta el final de la campaña. En la jornada de reflexión lució una de fútbol de Palestina y el día de las elecciones fue a votar con la ilustración de una silla típica andaluza en el pecho.

El uso de las camisetas como medio de expresión política no es nuevo. Este lienzo en blanco, con gran potencial, se ha ido transformando en una nueva forma de intervención política y ciudadana para plasticidades políticas nacidas en los contornos del #15M. La idea original data de 1960, cuando surgió por primera vez como forma de activación social para conseguir voces con mensaje propio y compartido con un pequeño grupo y, también, para lograr movilizaciones más amplias.

Las camisetas funcionan también como una expresión de ARTivismo (arte y activismo): una hibridación entre estética, identidad y activismo político. El cuerpo se convierte en vehículo del mensaje y la ropa deja de ser únicamente vestimenta para transformarse en intervención visual y afirmación política. No se trata solo de merchandising electoral, sino de una herramienta de comunicación política y cultural. Esta moda política permite condensar símbolos, mensajes, referencias culturales y posicionamientos políticos en una pieza simple, viralizable y fácilmente apropiable por la ciudadanía. Los lenguajes visual y corporal, juntos, articulan una forma de empoderamiento y denuncia social realmente atractiva. El cuerpo y lo que llevamos puesto hablan. Ayer, hoy y siempre.

Publicado en: La Vanguardia (25.05.2026)
Fotografía: Thirdman para Pexels


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