New Hampshire: Bye Bye-den?

MARTIN SZULMAN

Este artículo forma parte de la serie de contenidos del espacio ELECCIONES USA 2020, donde irán escribiendo distintas firmas invitadas.

El ciclo político que atraviesa el Partido Demócrata, en el que predomina el tono antiestablishment e izquierdista, ha llevado a unas primarias demócratas donde se puede identificar claramente a un grupo de candidatos moderados —Joe Biden, Pete Buttigieg o Amy Klobuchar—, frente a un grupo de candidatos antiestablishment —Bernie Sanders y Elizabeth Warren—, e incluso que intentan emular la campaña de Donald Trump, como Michael Bloomberg.

Resulta ya difícil negar la transformación, o al menos el cambio de dinámicas, que se vive en el interior del Partido Demócrata desde los últimos años. El auge de candidatos y candidatas de la periferia al mainstream —y su capacidad de marcar la agenda— excede a un cierto momento electoral. Y eso, por diversas razones, resulta difícil de obviar y esquivar.

La carrera demócrata comenzó hace unos días, en Iowa, con un inesperado y desorganizado caucus a partir de un error técnico que retrasó el conteo de votos, y colocó a los demócratas en un lugar dañino. Sin embargo, el primer test electoral para los demócratas arrojó dos pistas: la prolongación del momentum Sanders y la decepcionante caída del exvicepresidente Biden.

Este último martes, los demócratas tuvieron su segunda jornada en New Hampshire, confirmando lo resultante en Iowa y lo que podría convertirse en una tendencia: Sanders a la cabeza, peleando mano a mano con el alcalde de South Bend (Indiana), Pete Buttigieg, y Joe Biden (el favorito en las encuestas desde hace más de un año) con otra fuerte caída, quedando en quinto lugar.

En virtud de ello, cabe preguntarse: ¿seguirá en carrera el exvicepresidente y senador? ¿Tiene posibilidades a pesar de Iowa y New Hampshire? He aquí cinco razones para entender esta caída y pensar qué podemos esperar de él en las próximas semanas:

1. Clima antiestablishment. Como decíamos, el actual clima electoral pareciera favorecer a los candidatos antiestablishment. Si bien cuando pensamos en esta clase de postulantes en nuestro top of mind aparecen Sanders o Warren, cabe recordar que Buttigieg, otro de los hasta ahora favoritos, no pertenece a la élite demócrata, sino más bien a la situada fuera de ella, más allá de su tono moderado. En ese sentido, la extensa carrera de Biden, su relación con el mainstream demócrata y las corporaciones económicas y la centralidad de la agenda electoral, lo muestran desafinado y fuera del actual tempo.

2. Estrategia de campaña. Los electorados demócratas en Iowa y New Hampshire evidencian un predominio de blancos, un electorado más cercano a los candidatos progresistas y menos a Biden, más cercano al electorado negro. Así, el exvicepresidente tuvo menos presencia en estos territorios que Buttigieg o Sanders. En ese sentido, Biden viene realizando campaña fuera de estos electorados, apuntando sus cañones a las primarias en Carolina del Sur (29 de febrero) y —sobre todo— al primer Súper Martes (3 de marzo), cuando votan estados con fuerte presencia de votantes afroamericanos, como Alabama, Carolina del Norte o Virginia. Sin embargo, resulta difícil pensar cómo hará para hacer valer su fuerza, si no cosecha resultados positivos en la próxima instancia: el caucus de Nevada, donde el voto latino tiene mucho peso y Sanders está ganando terreno en ese segmento. Una encuesta de noviembre de Fox News sobre Nevada veía a Sanders empatado con Biden, pero liderando cómodamente en el grupo de los votantes hispanos (31%).

3. Ganador en las encuestas. Joe, como es popularmente conocido, viene liderando las encuestas desde hace más de un año. Es, antes de comenzar el año, el favorito para todos. Tanto en las encuestas de opinión como en los mercados de apuestas. Esta efervescencia de presunto ganador creada a su alrededor desde hace tiempo, posiblemente, le ha jugado en contra. De hecho, las encuestas han acertado en estos dos primeros comicios en torno al resto de los postulantes, pero no lo han hecho con Biden. Veremos si, con el devenir de las primarias, estos primeros traspiés se corrigen y sus guarismos se alinean a lo que las encuestas y las casas de apuestas auguran.

4. ¿Falta de fondos? La campaña de Biden parece estar muy atada, en términos financieros, a la voluntad de los grandes donantes. Mientras sus contrincantes, especialmente Sanders, han hecho del financiamiento online de los pequeños contribuyentes una oportunidad para ganar votos, además del éxito financiero, Biden parece estar sufriendo la falta de fondos, además de reforzar su perfil de candidato del establishment. Al atar su suerte a ellos, sus malos resultados generan que, automática y lógicamente, estos le quiten su apoyo financiero, por no querer apostar a caballo perdedor. Lo que evidencia su comportamiento en los últimos días: ha incrementado su demanda de financiamiento a pequeños donantes.

5. Polarización. El híperliderazgo del presidente Donald Trump —y, en consecuencia, su híperpersonalismo— genera que la natural polarización entre partidos sea aún más alta de lo común, según indican algunos estudios. En virtud de ello, Trump ha elegido polarizar y confrontar con los colectivos progresistas y el ala izquierda demócrata, a quienes se refiere como «Radical democrats», «The do nothing democrats», «left radicals», «radical socialist democrats». Es por ello que no debe sorprender que esta decisión estratégica aúpe a postulantes como Sanders, Warren y Trump y aleje de la centralidad de la conversación política a los más tradicionales, como Biden.

Comenzar perdiendo en Iowa y New Hampshire puede ser un mal augurio, pero tampoco lo es absolutamente determinante. Sin embargo, también está claro que Biden tendrá que lograr salir de sus lugares comunes y ganar terreno en segmentos y territorios que no le son cómodos: blancos, latinos, jóvenes. Para ello, deberá —definitivamente— cabalgar contradicciones que le permitan aproximarse a la centralidad de la conversación y la discusión política actual, hoy dominada por el antagonismo a Trump y quienes lo corporizan: Sanders, Buttigieg y Warren.

(Más recursos e información en ELECCIONES USA 2020)

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