Iowa: Fuego amigo

FLORENCIA PAZ & ALBA HAHN

Este artículo forma parte de la serie de contenidos del espacio ELECCIONES USA 2020, donde irán escribiendo distintas firmas invitadas.

Más de dos días después de las votaciones, los resultados de los caucus de Iowa siguen llegando a cuentagotas y, a las puertas de las primarias de New Hampshire, queda claro que el titular de la semana es la debacle interna provocada por las dificultades del recuento.

El fallo de la app supone una humillación para los demócratas ante un caucus republicano que funcionó a la perfección y confirmó con el 97% de los apoyos la candidatura de Donald Trump. Pero más preocupante es lo que muestra la reacción de las principales campañas de las primarias ante la crisis:

Pete Buttigieg, uno de los ganadores de la noche, no esperó al recuento oficial y se proclamó vencedor ante sus seguidores, además de aprovechar para participar en diversos programas televisivos a la mañana siguiente. Si bien se ha confirmado su buen resultado, el gesto enfadó a otros sector demócratas, que hicieron estallar el #MayorCheat en redes sociales. 

Bernie Sanders, el otro vencedor de la jornada, ya que ha ganado el voto popular y empatado con Buttigieg en número de delegados, también publicó sus propias aproximaciones que le señalaban como ganador, cuestionando las declaraciones de otros candidatos. 

Elizabeth Warren fue de las primeras en aparecer en público, al ver que no llegaba el recuento y en su discurso pareció aceptar el tercer puesto que le asignaban los resultados, valorándolos positivamente y enfocándose hacia New Hampshire. 

Fuentes de la campaña de Joe Biden, el gran perdedor de Iowa tras quedar en cuarta posición y no conseguir ningún delegado, cuestionaron la validez de los resultados y pidieron que no se hicieran públicos ante la debacle.

En definitiva, unos se declararon ganadores, otros quisieron pasar a otros asuntos, y todavía otros más cuestionaron la validez de los resultados, sin esperar el recuento oficial. Sin embargo, todos y todas pasaron de puntillas por las señales que merecen una gran autocrítica demócrata.

1. Baja participación. Las primarias de Iowa no lograron motivar e implicar al electorado demócrata. Si realmente se quiere vencer a Trump en las elecciones presidenciales, el partido sabe de la importancia de movilizar a sus votantes hacia las urnas. 

2. Error en el recuento de los votos. El sistema con el que se ha realizado el recuento de votos fue consensuado y aceptado por todas las candidaturas participantes de las primarias. El grave error en el escrutinio requería una respuesta rápida, coordinada, de unidad, que diera cuenta del problema y de su solución. Sin embargo, en su lugar, se optó por el camino individualista y divisorio.

En el Partido Demócrata la alerta está sonando. Iowa demostró que están perdiendo de vista el factor esencial: la lucha real no es en el proceso de primarias, sino en las elecciones presidenciales. 

En este contexto, resultará muy difícil para la persona que obtenga la nominación lograr aunar y movilizar a las bases de las distintas campañas, a votantes independientes y a republicanos díscolos, si no se fomenta el entendimiento entre los grupos, ni siquiera ante una crisis interna.

Los caucus de Iowa no han predicho quién obtendrá la nominación, pero han reflejado con claridad el gran problema de la futura campaña presidencial demócrata: la incapacidad de pensar como un único partido político

(Más recursos e información en ELECCIONES USA 2020)

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