El papel de las Big Tech en las elecciones presidenciales de EEUU

Photo by Morning Brew on Unsplash

Las plataformas sociales como Facebook han tenido mucha importancia en el desarrollo de las campañas electorales, sobre todo en los últimos años. Por todos es conocido el asunto de Cambridge Analytica o las campañas de desinformación por parte de Rusia. Facebook, entre otras, ha sido campo de batalla de unos y otros para intentar decantar la balanza a un lado concreto.

Las plataformas siendo conscientes de ello han tomado medidas durante estos últimos meses en aras de preservar la información y luchar contra las llamadas Fake News. Han limitado los anuncios políticos, han limitado también la posibilidad de segmentar y mostrar anuncios a grupos muy reducidos, han puesto en marcha espacios de transparencia como la biblioteca de anuncios de Facebook dónde se puede consultar quién pone el anuncio, el presupuesto y a quien va dirigido. También está limitando nuevos medios conectados a grupos políticos en su nueva política de publicación de noticias en la plataforma.

Y es que cualquier cambio que adopten influye en los resultados. Por ejemplo, uno de los primeros experimentos que se hizo en este sentido fue el realizado en 2010 en el que se habilitó un botón para anunciar que se había votado. El experimento llevado a cabo por la Universidad de California consiguió movilizar más de 60.000 votantes.

De cara a las próximas elecciones presidenciales el papel de las Big Tech y sobre todo de las plataformas sociales adquiere relevancia. En primer lugar el rol que han tenido en estos últimos meses en la lucha contra la desinformación, lucha que en algunos momentos se ha convertido, por parte de los más conservadores como el mismo presidente Trump, en una campaña de victimización. Son varias las situaciones en que el mismo presidente ha sido etiquetado o limitado en su actividad en redes sociales por las publicaciones que ha hecho. Por supuesto, han alegado que es un ataque a la libertad de expresión y un intento de desequilibrar la opinión pública hacia el bando demócrata. Pero esto no ha sido un impedimento para que desacrediten con información falsa el voto por correo intentando desacreditarlo para evitar que se haga un uso intensivo de él debido a la situación provocada por la Covid-19. Un intento de aplazar las elecciones ante unas perspectivas nada favorables a su candidatura.

Pero las Big Tech no lo han tenido fácil tampoco con los demócratas durante el período de campaña para la designación del candidato demócrata. Casi todos los candidatos, liderados por Elisabeth Warren, secundaron la idea de segmentar estas compañías debido a su concentración de poder. Quizá, la candidata que se mostró más comedida en esta cuestión fue la actual candidata a Vicepresidenta, Kamala Harris. En estos momentos muchos piensan que ha sido un movimiento calculado por parte de Joe Biden para conseguir apoyos importantes. El primero, el de Sillicon Valley. Y el segundo es de un sector de población que ha sido el principal protagonista de las protestas Black Lives Matter.

En este entramado el papel de las empresas tecnológicas es vital para intentar preservar las reglas de juego. Deben hacer frente a las redes de desinformación que ya se están poniendo en marcha. Parece que China apuesta por desestabilizar al presidente Trump. Y es que la beligerancia que este ha mostrado en su guerra comercial con el gigante oriental ha sido continua desde el día de su nombramiento. Huawei ha sido durante meses el foco de su lucha tecnológica. El control del hardware de las redes 5G ha sido clave y ha conseguido arrastrar a otros países en la prohibición del uso de equipos de marca china.

En estos momentos el foco del ataque a los intereses de China es TikTok, una red social que se ha viralizado con la pandemia, sobre todo entre los más jóvenes y que ha demostrado ser un canal perfecto para el activismo político. El boicot del mitin de Tulsa por parte de Kpopers en el que estos reservaron asientos para no asistir posteriormente dio la vuelta al mundo. Pero también se ha demostrado que Tiktok es un canal en el que la derecha y los activistas conservadores tienen una gran actividad y repercusión. Pues bien, en estos momentos TikTok está pendiente de ser comprada o absorbida por alguna empresa estadounidense como Microsoft o Twitter con el objeto de eludir la prohibición que el propio Trump emitió en julio.

Este combate con China va más allá de una simple guerra comercial. Es un combate contra la sinización, por el control de los datos. Es geopolítica. Mike Pompeo ha puesto sobre la mesa un plan para limpiar Internet de tecnología China. Lo que nos lleva directamente a una ciberbalcanización de la red, a la construcción de diferentes realidades.

Otro país que ha puesto en marcha sus redes de desinformación es Rusia. Ya tuvo su protagonismo en 2016 y se investigó ampliamente su injerencia. El intento de dividir a la población estadounidense por motivos raciales y el descrédito de Hillary Clinton fueron sus principales actividades. Ahora le ha llegado el turno a Joe Biden, es el nuevo objetivo de las redes rusas.

Pero el peligro de la desinformación no es solo que provenga de otros países con el objetivo de desestabilizar a la población. Se corre un riego importante que los dos bandos utilicen esta desinformación cuando les sea favorable, es decir, cuando ataque a su oponente. Pero también se corre el riesgo que sean ellos mismos los que lancen noticias falsas.

Ante esta situación las principales empresas del país (Google, Facebook, Twitter, Microsoft, Pinterest, LinkedIn…) han decidido colaborar entre ellas para planificar como deberán actuar durante los tres meses anteriores a las elecciones presidenciales, pero sobre todo ante un posible escenario post elecciones en el que no haya un ganador claro de la contienda electoral.

Algunas empresas ya han empezado a poner en marcha acciones concretas. Por ejemplo Facebook acaba de poner en marcha un espacio de información al votante. Le ayuda a registrarse para poder votar y proporciona información contrastada que pueda ayudar a un voto informado. SnapChat también está preparando nuevas funcionalidades en su app para ayudar a los votantes de cara a noviembre.

Lo que si que queda claro es que van a ser unas elecciones marcadas por la tecnología y la seguridad va a ser un elemento clave. Desde el gobierno estadounidense ya han emprendido acciones para prevenir posibles ataques. Sin ir más lejos a principios de agosto enviaron mensajes a ciudadanos de Rusia e Irán ofreciendo hasta 10 millones de dólares por información referente a posibles ciberataques relacionados con las próximas elecciones presidenciales.

El papel de las Big Tech va a ser clave en las próximas elecciones presidenciales de EEUU. Promover el voto, luchar contra la desinformación o mantener la neutralidad respecto de los candidatos van a ser tareas necesarias para garantizar unas elecciones al alcance de todo el mundo y que se ejerza un voto informado.

(Más recursos e información en ELECCIONES USA 2020)

Etiquetas: , , , , ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.